De niña no pensaba en nada, realmente me preocupaba solo en las cosas que pasaban en mi presente, creo que por eso ser niño es la época más increíble de la vida. Pero, como tenemos que crecer...de adolescente comencé a adolecer, como su nombre lo dice. Me comencé a preguntar sobre mi existencia ¿El sexo? ¿El amor? ¿Las drogas? Todo se presentaba como un juego, como nada de qué preocuparse. Así cumplí dieciocho años. Dije: ¡Ya soy mayor de edad, puedo hacer lo que me da la gana! Pa que te digo que sí si no. La vida comenzaba a ser cada vez más complicada, ingresar a la universidad, el primer verdadero amor, la decepción, frustración y la lucha por salir adelante. Ahora a casi un mes de mi cumpleaños número 28 me doy cuenta que nada ha cambiado, salvo que ahora tengo más miedo ¿De qué? de que el amor siga pareciendo verdadero y finalmente no lo sea, de dar todo para después perderlo, de seguir envejeciendo. Mientras más viejo eres, más temor tienes (al menos eso es lo que creo) ¿Será porque te vuelves más débil?
Pero aquí estoy otra vez escribiendo el primer post de otro blog ¿Por qué?
Porque estoy viva, porque siento, pienso, hago y existo. Porque me da la gana.
Pero aquí estoy otra vez escribiendo el primer post de otro blog ¿Por qué?
Porque estoy viva, porque siento, pienso, hago y existo. Porque me da la gana.